martes, 31 de agosto de 2010

él, qué órfico misterio de la memoria, encarnó tantos argumentos amorosos y jodió tantas vidas

ARTHUR RIMBAUD - UNA TEMPORADA EN EL INFIERNO
DELIRIOS I: LA VIRGEN LOCA\NECIA

http://es.wikisource.org/wiki/Una_temporada_en_el_Infierno

El esposo infernal

Escuchemos la confesión de un compañero del infierno:

«Oh divino Esposo, mi Señor, no rechacéis la confesión de la más triste de vuestras sirvientas. Estoy perdida. Estoy borracha. Estoy impura. ¡Qué vida!

»¡Perdón, divino Señor, perdón! ¡Ah, perdón! ¡Qué de lágrimas! ¡Y qué de lágrimas espero más tarde, todavía!

»¡Más tarde, conoceré al divino Esposo! Yo nací sometida a El.

-¡El otro puede golpearme ahora!

»¡Ahora, estoy en el fondo del mundo! ¡Oh amigas mías!... no, no sois mis amigas... Jamás delirios ni torturas semejantes ... ¡Es idiota!

»¡Ah! yo sufro, grito. Sufro en verdad. Sin embargo, todo me está permitido, cargada con el desprecio de los más despreciables corazones.

»En fin, hagamos esta confidencia, aunque haya de repetírsela veinte veces más, ¡igualmente sombría, igualmente insignificante!

»Yo soy esclava del Esposo infernal, aquel que perdió a las vírgenes locas. Es precisamente ese demonio. No es un espectro, no es un fantasma. Pero a mí, que he perdido la prudencia, que estoy condenada y muerta para el mundo, ¡no me han de matar! ¡Cómo describíroslo! Ya ni siquiera sé hablar. Estoy de duelo, lloro, tengo miedo. ¡Un poco de frescura, Señor, si lo consentís, si así lo consentís!

»Yo soy viuda ... Era viuda ... por cierto que sí, yo era muy seria antaño, ¡y no nací para convertirme en esqueleto!...

El era casi un niño... Sus delicadezas misteriosas me sedujeron. Olvidé todo mi deber humano para seguirlo. ¡Qué vida! La verdadera vida está ausente. No pertenecemos al mundo. Yo voy adonde él va, no hay qué hacerle. Y a menudo él se encoleriza contra mí, contra mí, una pobre alma. ¡El Demonio! Porque es un Demonio, sabéis, no es un hombre.

»El dice: "Yo no amo a las mujeres. Hay que reinventar el amor, es cosa sabida. Ellas no pueden desear más que una posición segura. Conquistada la posición, corazón y belleza se dejan de lado: sólo queda un frío desdén, alimento del matrimonio hoy por hoy. O bien veo mujeres, con los signos de la felicidad, de las que yo hubiera podido hacer buenas camaradas, devoradas desde el principio por brutos sensibles como fogatas ..."

»Yo lo escucho hacer de la infamia una gloria, de la crueldad un hechizo. "Soy de raza lejana: mis padres eran escandinavos; se perforaban las costillas, se bebían la sangre. Yo me voy a hacer cortaduras por todo el cuerpo, me voy a tatuar, quiero volverme horrible como un mongol: ya verás, aullaré por las calles. Quiero volverme loco de rabia. Jamás me muestres joyas, me arrastraría y me retorcería sobre la alfombra. Mi riqueza, y o la querría toda manchada de sangre. Jamás trabajaré ..."

»Muchas noches, como su demonio se apoderara de mí, nos molíamos a golpes, ¡yo luchaba con él! Por las noches, ebrio a menudo, se embosca en las calles o en las casas, para espantarme mortalmente. "De veras, me van a cortar el pescuezo; va a ser asqueroso". ¡Oh! esos días en que quiere aparecer con aires de crimen.

»A veces habla, en una especie de dialecto enternecido, de la muerte que trae el arrepentimiento, de los desdichados que indudablemente existen, de los trabajos penosos, de las partidas que desgarran el corazón. En los tugurios donde nos emborrachábamos, él lloraba al considerar a los que nos rodeaban, rebaño de la miseria. Levantaba del suelo a los beodos en las calles oscuras. Sentía la piedad de una mala madre por los niños pequeños. Ostentaba gentilezas de niñita de catecismo. Fingía estar enterado de todo, comercio, arte, medicina. ¡Yo lo seguía, no había nada que hacer!

»Veía todo el decorado de que se rodeaba en su imaginación; vestimentas, paños, muebles; yo le prestaba armas, otro rostro. Yo veía todo lo que lo emocionaba, como él hubiera querido crearlo para sí. Cuando me parecía tener el espíritu inerte, lo seguía, yo, en acciones extrañas y complicadas, lejos, buenas o malas: estaba segura de no entrar nunca en su mundo. Junto a su querido cuerpo dormido, cuántas horas nocturnas he velado, preguntándome por qué deseaba tanto evadirse de la realidad. Jamás hombre alguno tuvo ansia semejante. Yo me daba cuenta -sin temer por él- que podía ser un serio peligro para la sociedad. ¿Quizá tiene secretos para transformar !a vida? No, no hace más que buscarlos, me replicaba yo. En fin, su caridad está embrujada y soy su prisionera. Ninguna otra alma tendría suficiente fuerza -¡fuerza de desesperación!- para soportarla, para ser protegida y amada por él. Por lo demás, yo no me lo figuraba con otra alma: uno ve su Ángel, jamás el Ángel ajeno-según creo-. Yo estaba en su alma como en un palacio que se ha abandonado para no ver una persona tan poco noble como nosotros: eso era todo. ¡Ay! dependía de él por completo. ¿Pero qué pretendía él de mi existencia cobarde y opaca? ¡Si bien no me mataba, tampoco me volvía mejor! Tristemente despechada, le dije algunas veces: "Te comprendo". El se encogía de hombros.

»Así, como mi pena se renovara sin cesar, y como me sintiera más extraviada ante mis propios ojos -¡como ante todos los ojos que hubieran querido mirarme, de no haber estado condenada para siempre al olvido de todos!- tenía cada vez más y más hambre de su bondad. Con sus besos y sus abrazos amistosos, yo entraba realmente en un cielo, un sombrío cielo, en el que hubiera querido que me dejaran pobre, sorda, muda, ciega. Ya empezaba a acostumbrarme. Y nos veía a ambos, como a dos niños buenos, libres de pasearse por el Paraíso de la Tristeza. Nos poníamos de acuerdo. Muy emocionados, trabajábamos juntos. Pero después de una penetrante caricia, me decía: "Cuando yo ya no esté, qué extraño te parecerá esto por que has pasado. Cuando ya no tengas mis brazos bajo tu cuello, ni mi corazón para descansar en él, ni esta boca sobre tus ojos. Porque algún día, tendré que irme, muy lejos. Pues es menester que ayude a otros: tal es mi deber. Aunque eso no sea nada apetitoso... alm4a querida..." De inmediato yo me presentía, sin él, presa del vértigo, precipitada en la sombra más tremenda: la muerte. Y le hacía prometer que no me abandonaría. Veinte veces me hizo esa promesa de amante. Era tan frívolo como yo cuando le decía: "Te comprendo".

»Ah, jamás he tenido celos de él. Creo que no ha de abandonarme. ¿Qué haría? No conoce a nadie, jamás trabajará. Quiere vivir sonámbulo. ¿Bastarían su bondad y su caridad para otorgarle derechos en el mundo real? Por momentos, olvido la miseria en que he caído: él me tornará fuerte, viajaremos, cazaremos en los desiertos, dormiremos sobre el empedrado de ciudades desconocidas, sin cuidados, sin penas. O yo me despertaré, y las leyes y, las costumbres habrán cambiado-gracias a su poder mágico-; el mundo, aunque continúe siendo el mismo, me dejará con mis deseos, con mis dichas, con mis indolencias. ¡Oh! me darás la vida de aventuras que existe en los libros para niños, como recompensa, por tanto como he sufrido? Pero él no puede. Yo ignoro su ideal. Me ha dicho que siente nostalgias, esperanzas: eso no debe concernirme. ¿Le habla a Dios?

»Quizá debiera yo dirigirme a Dios. Estoy en lo más profundo del abismo, y ya no sé orar.

»Si él me explicara sus tristezas, ¿las comprendería yo mejor que sus burlas? Me ataca, pasa horas avergonzándome con todo lo que ha podido conmoverme en el mundo; y se indigna si lloro.

»"¿Ves a ese joven elegante que entra en una hermosa y tranquila residencia? Se llama Duval, Dufour, Armando, Mauricio, ¿qué sé yo? Una mujer se ha consagrado a amar a ese malvado idiota: ella ha muerto, y es seguro que ahora es una santa en el cielo. Tú causarás mi muerte, como él causó la muerte de esa mujer. Esa es la suerte que nos toca a nosotros, corazones caritativos..." ¡Ay! había días en que todos los hombres con sus actos parecíanle juguetes de grotescos delirios: y, se reía espantosamente, durante largo rato. Luego, recuperaba sus maneras de joven madre, de hermana querida. ¡Si fuera menos salvaje, estaríamos salvados! Pero también su dulzura es mortal. Yo me le someto. ¡Ah, estoy loca!

»Acaso un día desaparezca maravillosamente; pero es menester que yo sepa si ha de subir a algún cielo, ¡que pueda ver un poco la asunción de mi amiguito!»

¡Vaya una pareja!

él, el mejor de los psicópatas. él, el per verso com pasivo, el que pregona que con el mal hace el bien.


lunes, 30 de agosto de 2010

tiempo errático de palabras perpetuas disueltas


cómo, era para sugerir el procedimiento. hacía alusión a la histriónica frutilla rosa posada en la maceta de caños verdes. las habitaciones de compañía tenían un pasillo a las fuentes de madre selva y cómo no había un portón, se colaba por la puerta encadenada al gris suplicio. no había enredaderas. había plantas marchitas por la demasiada lluvia de la remera fluorescente que había de caricaturizarse con flores de neón. arriba. el cuerpo. el cuarto. la instalación de encendedores sin gas metano líquido. el vampiro muerto como un mormón y pálido le decía que no y que sí que no y que sí y la chica le suspiraba bien cerca para volarle el flechillo, sus facciones deseantes. así el aliento se volvía a empañar. afuera la nieve y la carpa del lobo con cara de chino nacido en holanda. la cargaba en sus brazos por el bosque y venían volando los brujos. pasaba la noche a solas. tejía los escarpines para adultos. la lana era roja: dos ovillos grandes como tambores en tetas. oyó las sirenas en férrea conmovedora lucha, lentas notas del piano en ruso que era trágico y contundente. luego otro avión. y las piezas del hotel en donde los recuerdos de otras almas seguían a sus dueños. se había sedimentado el transfer de tanto contrabandismo. corría riesgo. volver a la máquina para implantarse otra memoria con sedimentos de otras memorias. el pastiche era muy denso. el actor se escurría por las mañanas cuando hay todavía silencio de vigilia. porque era un pueblo de pescadores. el muelle traía a las gaviotas. también, la llorona que digería el canto engullido de niños que no se quisieron lo suficiente. vino el repaso. a rastras traía los restos otros a condensarse en sano equilibrio. había otra instalación en el sueño que era un blister de pastillas conforme a un diván con la manta cubriendo al objeto de esa analización. eligió esa imagen de amiga distante que le dijo un mensaje que se hizo esfumar al despertar con el breve estupor de las mañanas y su mal aliento. estaba cansada del trajín de las semanas que emanaban posibilidades. seguía pasando por la feria por si encontraba algún rostro familiar que reconociera. repetía todos los días ese hábito mental de las calles pero ahora prefería tomarse el colectivo para llegar justo a tiempo para estar tarde. algunas veces, organizaba el kilombo de cada mañana, hacer y deshacer las sábanas. preparar el delantal con los discos y las monedas. tal vez era la bufanda violeta. el talle del culo le quedaba justo al pantalón, casi chorreando sus costados. cuando llegaban las luces que están colgadas de la autopista era momento de tocar la bocina porque iba a interrumpir si tenía un mal día, el verde menta de los semáforos coordinados. sacudía la pandereta, el tic tac del reloj a destiempo. caminaba con el boldo en el mate por esa feria, otro día. sonando, soñaba que resaltaba el primero de esos cuentos que ya extrañaba. cuándo la abandonaría esa pena que tuerce el camino. cuándo. no tenía más palabras que cansancio. le parecía sensato lo que decía la voz de la sala pero no había terminado de corregir los apuntes con las bolsas de cebollas y ajíes mientras cayó y ya leían el párrafo de ese personaje indignados por la interrupción. las voces, que hiciera un pacto. un pacto consigo misma. porqué no terminar de perder las opacadas piedras que la mantenían atada a los materiales pasados. sí. y dejarse caer, finalmente, caer. pensaba entre tiempos que tendría que haberse cuidado del karma, de eso. usar el método de aquella época. sin embargo, esto acontencía más allá de su voluntad. era hablada y sin razón, necesitaba con las herramientas de las que disponía, hacer algo, ni siquiera planteado en términos de propuesta. era su manifestación anquilosada en aquella inconsistencia que para su tranquilidad no cuestionable aún por los teóricos, sólo pura necedad. algunos caminos seguían perpetuando aquel misterio y la desaparición próxima de aquellos lugares que estaban siendo reconstruidos en la ciudad. monstruosos riesgos. tendría que haberse cuidado de su karma. ya no era la misma.

jueves, 26 de agosto de 2010

talk to me, like lovers do

http://www.youtube.com/watch?v=TzFnYcIqj6I

[ibamos caminando hasta berlín y vos me hacías gesto de travesti con plataformas] el colegio quedaba en un bosque o una plaza, había elevaciones y manzanas. los árboles exudaban un olor a podrido primaveral zumo que se hacia gelatina en la vereda. yo trataba de barrer todas las hojas que habían quedado del otoño. estaba mi amiga del internado, mi amiga de los sueños, mi amiga de siempre. hablábamos en el baño, yo no quería caer en ese juego, menos si implicaba hermanos de por medio. me acuerdo que hablábamos del porro que no pegaba tan sonoramente como hubiésesmos querido, pero aún así no me querías convidar. solo querías alguien que esté atrás tuyo, sin importar quien fuera. la historia de siempre. para qué pedir que nos amen si no podemos amar. yo tenía que entregar el plano de un proyecto que iría a cambiar el proyecto del trayecto de los colectivos. los chicos se estaban yendo y ya oscurecía.

miércoles, 25 de agosto de 2010

paisajesalados


QUE ZURCE EL TEJIDO DE LAS MAREAS (VICENTE HUIDOBRO)


borda el borde dobladillo de las orillas

abotona la espuma a las olas

cierra el cierre con las piedras

del tiempo,

erosión amarilla

que va y que vuelve

tiempo infinito el de las huellas en la arena

tiempo que se hunde en la respiración

blanca y azul

de los océanos.

viernes, 20 de agosto de 2010

lo que pasó


lo que pasó, pasaba.

lo que pasó, pasa.

lo que pasó,

la turbulencia que aún me acompaña,

la sombra que no cuidé,

quedó impregnada.

lo que pasó no me recibe.

me inquieta.

me persigue.

y no logro acomodar este tiempo a los pasos que vuelven en la arena.

no pasó. lo que pasó aún me pasa.

los hilos tejidos con las ocho patas,

parejan,

espejan,

la tela en la que aún caigo.

imanes quedaron de su trampa.

hoy quisiera quemarme en lo que pasó.

diluirme en sus pasos
hasta agotar la huella primera.
y que sea al fin,
desierto,
destierro,
memoria ajena.

martes, 17 de agosto de 2010

phantasme

Alguien toca la puerta. No espero a nadie. Decido no atender. Vuelven a insistir con la violencia de la imposición, o sea, violentada, atiendo de mala gana y me adelanto a las palabras del intruso. Sin querer escuchar le grito por el portero: no quiero nada, no espero a nadie. Lárguese y deje de perder mi tiempo y el suyo. Para mi sorpresa escucho una voz que conozco. Que conozco muy bien. Lola, soy yo. Andaba por acá y decidí hacerte una visita. Pasaron años desde la última vez que nos vimos y no consigo olvidarte desde entonces. El corazón me late a mil por hora. Quiere salirse de mi pecho a través de la voz. En lugar de accionar, me quedo helada. Estática. Avergonzada del maltrato gratuito. Es él. Lo sé. Lo estuve esperando por años. Yo tampoco he logrado olvidarlo.

jueves, 12 de agosto de 2010

huellas en la arena, libros infinitos



http://www.youtube.com/watch?v=S4v-_p5dU34

foto: Cósima en Navarro, "espía"






voy a traducir una canción que amo:





la canción de la lluvia





es el tiempo de la primavera mi amor


la segunda estación que habré de conocer


sos la luz del sol en mi creciendo


tan poco calor sentí antes


no es difícil sentirme resplandeciente
miré el fuego que creció tan escaso





es el verano de mis sonrisas


vuelen de mi cuidadores de la oscuridad


hablame solo con los ojos


es para vos que doy este tono


no es dificil de reconocer


las cosas son claras para todos de tiempo en tiempo






habla habla habla


sentí la frialdad de mi invierno


pensé nunca se iría


maldecí la niebla que se posó en nosotros


pero sé que te amo tanto


pero se que te amo tanto


estas son las estaciones de las emociones y como los vientos suben y caen


es la maravilla de la devoción


veo las antorchas que todos debemos sostener


es el misterio de los cocientes


arriba de todos nosotros un poco de lluvia debe caer


solo un poco de lluvia








Y esta es la original:


led zeppelin


the rain song

tersgiversada por mi voluntad incipiente: imaginen los magos, las épocas de odin y los eslavos célticos, la fauna de hadas y bosques de oscuridad húmeda y fría los castillos y el velo de la edad media de robin hood en donde había una cierta libertad de movimiento en la vida cotidiana porque el trabajo no era la costumbre más adaptada entonces estaba el romanticismo como una metáfora viviente de la naturaleza cercana faunos reyes o monstruos que capturaban niños para comerlos con las frutas rojas laberintos princesas fantasía aquello que abandonamos en los libros de vez en cuanto y lo real visto desde la contemplación traido a tiempo para anclarlo en la ruta del conocimiento es aquello que inscribimos cuando se abrochan las experiencias al cuore e intentaremos repetir una vez más para nuestro cine privado del consuelo. pero lo más fuerte además de ser su melodía perfecta es lo que representa la traducción que hace mi alma cansada cuando es atravesada por esas experiencias no se resigna a acomodarse trocar miel por abeja lo sé y contra esa certeza no hay un convencimiento que deje amargura de resto suspiro. me desconecto. sobre todos nosotros un poco de lluvia, solo un poco de lluvia, deberá caer. a bendecir aquel resplandor vertiginoso de la alegría de estar vivos viviendo.

sábado, 7 de agosto de 2010

inmiscuyos

(foto: Cósima)
¿No tienes enemigos?¿Es que jamás dijiste la verdad o jamás amaste la justicia?
Santiago Ramón y Cajal.
es que la justicia y la verdad estaban peleadas,


Se dice que nuestro enemigo es nuestro mejor maestro, podemos aprender la importancia de la paciencia, el control y la tolerancia, pero no tenemos oportunidad real de practicarla. La verdadera práctica surge al encontrarnos con un enemigo.
Dalai Lama
-claro, pero quien lo aguanta, solo el monje.

Odiad a vuestros enemigos, como si un día debierais amarlos.
Pedro Calderón de la Barca
solo si al despertar hubiera sido un sueño

Si pudiéramos profundizar en la vida íntima de nuestros enemigos, encontraríamos tanta tristeza y sufrimiento que desarmarían cualquier hostilidad nuestra.
Henry Longfellow Wadsworth
no le tengo lástima y eso no me reconforta, después del juego de la bronca, difícil tomarse un recreo de compasión

Triste cosa es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, señal de que no tiene: ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le envidien.
Baltasar Gracián
actitud: a mi me rebota y a vos te explota! (el orgullo, eso)

martes, 3 de agosto de 2010

la vida é sueño




There was a time when fear was to surrender. Now the rendez-vouz has became an obsession, most like a spell spreaded all over the blancket. Seeds of one square thought, quarter roots, wrong wood. I did care too much. Now, I don´t care at all. May be I´m frozen polar fire. So don´t try to get much further than this. A fazade. A fake plastic heart. It feels as If get closer to pain, I got used to feel nuthing. I wont change. I´m too old for that. I gave up my dreams. The pills are doing for my brain. The chord of that piano is now a sunday violin played in shyness from upstairs. May be a darker hair, a full stomach and thick ties. I don´t remember, just the instant of sense and everything going on in a dream, cutted like potatoes ready for the oven. The neighbourhood of old buildings, some paper bag flying near the one drive street. And everyday is afternoon. I try to reach the bus but something steps in my way. I prefer the calm see. And then I go back all over again and think, what went wrong? Can somebody answer that phone? I don´t make sense. I´m against it and the more of that twisted force, the more appears to had been living near my pillow. That dream. Because is a dream that opens a possibility. And chains, long chains, and an arena circle, a mirror, a wooden chair, a cage, a voice, sand all over the vynil floor. End of play.




Hubo un tiempo en que el miedo era para vencerse. Ahora, el recuerdo se convierte en obsesión, parecido a un embrujo derramado sobre la alfombra. Semillas de un pensamiento cuadrado, raíces de cuartos, madera equivocada. Importaba demasiado. Ya no importa para nada. Tal vez sea un fuego polar congelado. Así que no trateís de acercaros más que ésto. Una frazada. Un flato corazón de plástico. Cuánto más cerca del dolor, más acostumbraos a sentir nada. No cambiará. Es demasiado viejo. Renunció a sus sueños. Las píldoras están haciendo por su cerebro. La cuerda de aquel piano es ahora violín de domingo tocado tímidamente desde por las escaleras. Tal vez el pelo más oscuro, un estómago lleno y las nalgas duras. No recuerda, sólo el instante del sentido y todo andando en un sueño, cortao como patatas listas para el horno. El vecindario de viejos edificios, alguna bolsa de papel volando cerca de la calle de una sola mano. Y todos los días son por las tardes. Trata de alcanzar el coletivo pero algo se interpone. Prefiere la calma, ver. Después vuelve hacia atrás todo de nuevo y piensa, ¿qué ha pasao? ¿puede alguien atender el maldito teléfono? No da sentido. Está en contra y cuánto más de la fuerza torcida, cuánto más cerca vive de su almohada. Ese sueño, porque abre otra posibilidad. Y cadenas, largas cadenas sonoras, y un círulo de arena, un espejo, una silla de madera, trono del rey desnudo sin cabeza, una jaula, una voz, un cajón, alfileres agitados, arena sobre el piso de vinilo. Fin de la obra.