martes, 20 de mayo de 2008

humanos

Les cuento que hoy comenzó la onda encantada del Humano EB. Esto quiere decir, entre otras cosas, que la onda colectiva pasará por un proceso de veinte días en dónde estará en primer plano el tema de las decisiones que sólo el libre albedrío puede generar. Y esto sólo existe como condición de humanidad. Otras de las características de este sello es el poder de la influencia y la capacidad receptiva de sabiduría. ¿En qué sentido? Pues como dije antes, y en lo que a mi modo de ver las cosas respecta, el humano es el único ser que a diferencia de otros seres tiene la capacidad de elegir y de ejercer esta influencia sobre los demás seres. Por otro lado también significa que es en esta capacidad de elección, de tomar decisiones, en donde se define aquello que es la sabiduría. ¿Por qué? Pues porque en tanto tenemos memoria, en tanto podemos definir rumbos y deseos que acompañen estos rumbos, en tanto podemos aprender de la experiencia, y corregir las elecciones que realizamos y tomar decisiones más concientes a medida que más entendemos qué es lo que queremos y que nosotros tenemos ese poder en nuestras manos, nos vamos convirtiendo en humanos concientes de serlo. Hay cosas que están en nuestras manos y esas cosas son las que nos convocan a hacernos responsables de lo que elegimos. Y de obrar en consecuencia. En tanto vamos madurando, porque los humanos son de la raza amarilla de los que maduran los procesos iniciados, purificados y transformados respectivamente por las otras razas (nota: rojo inicia, blanco purifica, azul transforma, amarillo madura). En tanto maduramos, nos hacemos concientes de que hay condiciones que no pudimos elegir, aquellos determinantes primarios, y ahí no hay vuelta que darle, más que a las quejas que se actualizan a destiempo, de aquello que fuimos privados en primera instancia, cuando vinimos a parar a este mundo. Pero también nos damos cuenta en algún momento que podemos ejercer algún tipo de cambio, que algo podemos obrar respecto de esas determinaciones. Muchas veces lo más difícil de ejercer es esa voluntad, porque al mismo tiempo que la ejercemos, nos hacemos responsables por nuestras elecciones. Y hay que bancársela. Como dicen por ahí, calavera no chilla. En realidad lo más difícil de ejercer esa voluntad de elección es que en toda elección algo se pierde. Y algo se gana. Pero no se puede todo. Por eso muchas veces la raíz de los problemas del hastío humano es quedarse trabado en la no elección, que de algún modo termina siendo en última instancia una elección. La de no tomar ninguna decisión. Sin embargo, cuando ejercemos ese poder, habiendo resignado la pérdida inevitable, nos liberamos también. Pero eso sólo se comprende cuando se atraviesa esa pérdida y al rato nos damos cuenta, que era lo mejor que podríamos haber hecho. O no. Pero la posibilidad de rectificarse también es una elección humana.

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