domingo, 1 de mayo de 2011

oh gramática, qué me has hecho, qué has hecho de mí.


quien tenga miedo de ser quien es, que sea. los miedos se irán despejando durante. con el poder de la voluntad -que se tiene o no se tiene- se forja el ser. no nacimos para ser forreados ni para ponernos en situaciones incómodamente extrañas. tampoco nacimos para forrear; se nos puede tildar de contradicciones pero jamás de hipócritas. el que se cree el primer justo es, luego, el primer burócrata de este fucking paraíso ilegal. el viejo reza juzga como quieres ser juzgado. nacimos, en principio porque se pinchó el forro o porque no usaron forro. y dejemos al forro afuera de este asunto.
nacimos.
BUA AA BUA AA.
y la gramática ya estaba en nosotros. implantada como un chip que programa al ser animado con la ficcional herramienta del lenguaje , pero herramienta al fín. son casilleros vacíos, dijo el viejo otra vez. la estructura es como una espina clavada que dejó tras de sí su huella. la red de electrolitos conectados entre sí como un arborescente dibujo cerebral. hay que seguir las pistas. luego vino la influencia del ambiente al que fuimos a parar. el primer ambiente que tuvimos que decodificar para sobrevivir cuando nos hablaban en lenguas extrañas. éramos intranjeros intransigentes. éramos los nuevos. teníamos que adaptarnos y hacernos conocidos entre nosotros. es la iconicidad del lenguaje, dijo el viejo otra vez. y yo interpreté que si nos bienvenían habríamos de corresponderles. es más, habríamos de correspondernos los unos a los otros. amen.
el aparato fonador hizo lo suyo: te traduzco en aire lo que viene del éter. te traduzco del aire lo que tallo en la tierra de la lengua. te traduzco lo que imito. te cuerpo y me cuerpo.
materia y energía en conversación dialécticamente infinita reciclate limito pero te contengo.


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