sábado, 8 de septiembre de 2007

postumus



7 de Septiembre de 2007: narración del día y su post y su pre.

Ahora me siento un poco sola y eso me produce una cierta tristeza de añoranza. Después de la reunión, que fue muy linda por cierto, pero ahora que me siento más de treinta minutos en el mismo lugar y me conecto siento que estuve todo lo que duró haciendo una cosa y la otra, tratando de que todos se sintieran al menos cómodos, divertidos y compenetrados eso ya es cuestión de cada cual y de cada quién. Es entonces otra vez, estuve y no estuve. Estuve para los otros, pero no estuve con los otros. Quiero decir, se armó un clima tan lindo, había muchas risas por momentos, mucha conversación, conexión, pero no acababa de sentarme que ya sentía que debía volver a pararme para acomodar algún último detalle. Que los chicitos, que los ceniceros, que el fernet, que el volumen, que el agua, que el borracho, que la basura, que la llovizna. Sin embargo, fue para mi un desafío esta experiencia. De lo que recuerdo, mis cumpleaños no eran demasiado festivos, o alegres, o al menos me quedó alguna mala sensación de varias situaciones de cumpleaños que se repitieron una tras otra y no en las mejores condiciones. Sin ir más lejos que el año pasado, que fue un recuerdo penoso, solo y gastado. Recuerdo que fuimos a cenar con mi flía y con a un restaurante hindú. Recuerdo que fue al salir de la clase de psicopatología ese miércoles de miércoles, vestida de verde militar. Recuerdo que me pasaba a buscar para cumplir con la formalidad de festejarlo en familia y con novios. El tema es que la situación resultó de más forzada y forzoza, recuerdo que lo advirtió pero accedió pues porque si no lo hacía mi berrinche iba a ser difícil de tolerar. Estaba todo mal entre mi flia y él, nos habíamos mandado unas cuantas cagadas. Recién nos estábamos mudando a apolinario. Era todo un caos pleno. Pero no quiero recordar momentos penosos. La termino para recordar que no recuerdo que hicimos al volver del restaurante, tan ida de mi misma, evidentemente no quiero recordarlo en su plenitud. Recuerdo que por la mañana sonaba el celular con algunos mensajes, poca gente iba a asistir a visitarme. Recuerdo que lo “festejé” en apolinario, con mate, jugo de pera, tarta de ricotta y palitos de cebolla. Recuerdo sólo a un par de amigas. Y a mi un poco partida por dentro pero tratando de sostener la conversación hasta ahí. No era un momento fácil. No quiero decir que este no lo sea. Pero no en esos términos, por suerte! Gracias a dios, a la virgen, a la doncella y a maría santísima. El tema es quien me quita lo bailado, quien me aquieta el baile sino yo misma. De lo que puedo extraer de la experiencia esta de hoy es que estuve demasiado preocupada por los demás, por satisfacerlos, entretenerlos, charlarles y servirles. Y ese lugar me queda cómodo a mi, que me siento siempre cerca de una puerta por las dudas si me da ganas de huir tener un poco de conexión compartida con el semejante. No con el ideal y no desde mi ideal, sino una conversación sostenida desde la palabra, desde el lugar de mi implicación, desde mi verdad y desde tu verdad. De qué me estaré escapando es pregunta de análisis. El tema es que mi día de jueves comenzó bien, temprano, con estudio de psicología del trabajo. Recuerdo que cayó coka y que se sentía mal. Recuerdo que comencé a hacer cosas cotidianas, me bañé, escribí, chateé, comí algo rápido y zarpé para la clase y llegué tarde. Pero fue una clase que me partió la cabeza y el corazón, fue una clase intensa donde se habló de temas de suma profundidad y más de una vez me encontré con ganas de acongojar, sostuve, reí, escribí, estaba alegre. Luego quería irme rápido, pero las condiciones se retrasaron accidentalmente y dejé que fluyera por un rato la marea, era imposible no dejarse guiar, porque los elementos estaban a la vista y habían sido significantes en su expresividad, entre una cosa y la otra, esperar, tomar lista, entregar papeles, conversar con la chica de violeta y verde para hacerle un poco la gamba con cristina, qué era lo que pasaba con la profesora, qué le pasaba a ella. Bueno en sí, salimos ambas, con cristina desde el aula y ella se encontró con una amiga y al toque me encontré con phoenix en frente, que cursaba en el aula de cerca de la mía. Qué casualidad pensé en tono ingenuo. Ya que nada es casualidad. Son todos hilos que se mueven a su propio tiempo y a la vez se entrecruzan esas redes de destinos, deseos y pulsiones. Allí nos conversamos con cariño genuino. La química fluía, pero luego ya era momento de partir a la clase. Al 41. a juan b justo. Pero mientras hicimos todo esto con cristina se abrió una puerta diferente al hablar de lo que estaba sucediendo. Entonces a raíz de mi cumpleaños y la astrología, y su abuela y san luis y los ovnis y fabio zerpa. Una invitación a cristina y a su carpintero. Seguía contenta. Caminé. Pensé en las luces fluorescentes del telo y en la puerta de la escalera, pues toqué timbre y me encontré con el grupo haciendo unas escenas preciosas con luces y sombras, y colores y materiales, proyectaba un hada, un ángel alrededor de una luz. Luego hicimos teatro chino. Luego cantamos el feliz cumpleaños, con deseos incluídos. Luego emprender el camino a casa, un poco tarde y un poco cansada. Luego planes del jardín botánico y de la gente, y de la jornada. Se nos pasaron unos cuantos colectivos, charlamos como pudimos, estábamos cansados casi todos. Luego llegar a casa, mis hnas y la cena y la tele, y mi conversación y mi explicación acerca del festejo, y los preparativos, y el teléfono y y papá y el cumpleaños y el festejo y otra vez a soplar las velitas y a mis deseos. Luego, entonces un poco de intriga, incomodidad, arrepentimiento, miedo, extrañeza, que sé yo. Demasiado preocupada ya anticipaba mi propia condena. Charla con, desentendidos, indiferencia, distancia, comprensión. Conflicto. Yo que digo que ….hago que…yo que hice que ….hago que…yo que yo que yo que yo que

YO QUE SE. Luego bueno, pues, intentar armar algo de texto en el blog con un poco de ansiedad puede resultar terrible, yo que andaba sensible de más y movilizada, pues entonces lo que hice fue comenzar a discurrir boludeces, hasta que me di cuenta de que lo que me había representado mejor en todo este acontecer previo era ese poema de Benedetti, bendito sea el mario. Luego pues, la muerte y el nacimiento, el parto, lo embarazozo de la duda y toda su estirpe. Me fui a dormir tan cansada que dormí pésimamente mal, casi como condena a la alegría previa. Bueno, eso era de esperarse, según me dijeron algunos. Es un patrón en repetición contínua. Y era tan evidente que me tuve que mantener a raya, me peleaba cuando se me iba el estado para el otro lado y no había nada que pudiera disfrutar en su tranquilidad, que mi vieja, que mi viejo, que las bebidas, que las comidas, que la gente, que la idea. Pensé en desistir del festejo, pero yo misma me había puesto las codiciones para mi propia disciplina. Queridita, te sentirás mal pero vas a tener que recomponerte para recibir a la gente y para pasar un lindo cumpleaños. No me iba a dejar caer así como así. Ya cansada de arruinar buenos momentos, era hora, no?

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